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“Ningún país competidor está pensando si su gobierno le va a dejar exportar carne” |
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Presente en Paraná para el cierre del Programa de Seminarios realizado por la FUCOFA, el Presidente del IPCVA habló de la situación internacional de la carne argentina, los principales problemas de la actividad y los cambios de actitud que se necesitan tranqueras adentro para mejorar la producción
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Paraná, 03.06.2009 - Dardo Chiesa fue Presidente de Carbap durante los años 1998 a 2002 e ingresó como consejero del IPCVA en el año 2006 en representación de CRA. Un año después, fue designado presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, en lugar del saliente Arturo Lavallol.
El pasado 29 de mayo estuvo en Paraná participando del acto de cierre del Programa de Seminarios sobre “Manejo Ganadero frente a la Crisis por la Sequía” que la FUCOFA llevó adelante durante los meses de marzo y abril, con el auspicio del Instituto.
—¿Cuál es la actual situación internacional de la carne argentina?
—Si uno mira el panorama internacional encuentra que dentro de la caída del precio de los commodities, la carne vacuna es el que menos se ha vulnerado. Hoy los parámetros de cuota Hilton son de entre 12 y 14 mil dólares la tonelada, no son los 20 mil del año pasado, pero esos 20 mil no van a volver nunca más. Hoy los valores están sensiblemente encima de los más altos del año 2005 donde Argentina exportó 770 mil toneladas. El problema hoy es la previsibilidad de negocios, saber el exportador va a vender, si va a poder entregar en tiempo y forma, eso es lo que complica todo el panorama de exportación. En el plano internacional el otro referente es Rusia, con él estamos vendiendo bien y de haber vendido a valores de 3.200 / 3.600 dólares la tonelada de carne congelada, estamos en valores de 2.600 / 2.700 dólares, con un promedio histórico de 1.600 / 1.700, con lo cual tampoco hace presumir que los precios hayan caído de la manera que cayó la soja o que cayeron otros commodities. Estuvimos la semana pasada en la Feria SIAL en China donde se vendió muy bien, llegamos en algunos días a vender 20 / 22 containers de menudencias. Esa menudencia no entra a China todavía de forma directa sino que lo hace a través de puertos de Hon Kong y Vietnam con un encarecimiento de 200 a 600 dólares la tonelada, sin embargo se vende con asiduidad y creo que la menudencia es lo que más fácil sale porque es lo que los argentinos no comemos.
— ¿Cuáles son las posibilidades de apertura del mercado chino?
—La posibilidad de la apertura de mercado chino de forma directa es cierta, están viniendo las inspecciones veterinarias el 1º de julio próximo y yo calculo que la resolución va a estar para septiembre u octubre, con lo cual China va a estar abierto para menudencias y carne fresca. El mercado de China es un mercado estimado de 70 millones de personas, lo que para nosotros representa un gran mercado. En realidad, si uno lo mira internacionalmente, el mercado está demandante de carne y hay un negocio potencial. De hecho, nuestros competidores lo están aprovechando hasta con vacío, porque por ejemplo Uruguay que ya entró en Estados Unidos, está descuidando China y en China están esperando que vuelva la carne argentina porque saben que vamos a poder abastecer. China y Sudeste Asiático podrán bajar su crecimiento pero nosotros todavía no alcanzamos el nivel de abastecimiento para las tasas de crecimiento anteriores, así que todavía tenemos un largo camino por recorrer.
— El problema lo tenemos acá…
— Claro. Acá los valores que cobra el productor no son coincidentes con los valores internacionales, donde muchas empresas frigoríficas tienen problema de devolución del IVA, entonces ya lo dan por perdido y ese valor de IVA lo mandan al precio. Piensan “como no me lo va a devolver el Estado, se lo resto al precio”. Así, un novillo de exportación que debería estar en 730 / 740 está en 630 / 640. La falta de previsibilidad, de no saber si mañana va a estar abierto o no va a estar abierto el registro de exportaciones, si le va a dar los roes o no, eso se transfiere hacia abajo y genera un problema importante.
—Hoy en el discurso usted hacía alusión a algunos aspectos que en otros países se tienen en cuenta en la producción ganadera y que acá estamos muy lejos de visualizarlos, ¿cuáles son esos aspectos?
—Hoy la preocupación de los ganaderos del mundo viene por las barreras para-arancelarias que en algunos países se pueden crear de forma proteccionista. El primer aspecto importante que ya tiene varios años es el tema del bienestar animal. Nosotros, desde el Instituto, venimos trabajando mucho el bienestar, pero llegar a tratar con un trato humanitario, como pretenden muchos países de la Unión Europea, se da de cabeza con los sistemas productivos nuestros. Ellos están pensando que la hacienda en el transporte tiene que parar cada dos horas a descansar y tomar agua. Eso para Argentina es totalmente imposible, además de otro montón de cosas. Entonces los países que tenemos sistemas de cría y producción intensivos estamos muy preocupados por esos temas, que para los problemas que tenemos en Argentina parecen una pavada, pero que no lo son porque el día de mañana un supermercado te puede decir “si no tenés certificación de bienestar animal, no te compro”. El otro problema que se viene grande, de la mano de los movimientos verdes y de los ambientalistas es el del recalentamiento global. Es cierto que los rumiantes son emisores de gases, entonces están diciendo “coman verdura, porque el sistema de producción animal produce recalentamiento en el planeta”. Estas son cosas que hay que salir a desmentirlas porque no son tan así. No puede ser que un ganadero contamine más que una fábrica, por ejemplo. Estas son todas cosas que hay que empezar a trabajar. Nosotros estamos haciendo un mapa de emisión de gases de la ganadería argentina, porque no es lo mismo el sistema pastoril que el sistema en feed lot, por ejemplo. Pero en realidad nuestros competidores de punta están preocupados por estos temas, nadie está preocupado por si su gobierno le va a dejar o no exportar, por saber si a fin de mes va a poder pagar las cuentas, y eso que estamos hablando de una producción que es emblemática en la Argentina.
—A nivel local, con organizaciones vinculadas a la actividad ganadera, ¿qué considera que se puede hacer para, aún en un marco de situación como el que tenemos, ir mejorando la actividad?.
—Yo creo que nosotros tenemos una gran fortaleza en este tipo de instituciones, porque hay que lograr cambios que muchas veces son cambios de actitud de la gente: trabajar distinto, ver el negocio de otra manera, adoptar otro tipo de tecnologías, lleva implícito un proceso de razonamiento y de toma de decisión. Entonces hay que estar al lado de las personas que toman las decisiones y ayudarlos a elegir las correctas. ¿Cómo se hace desde las organizaciones grandes para llevar adelante esa agenda? No se puede. Uno tiene que buscar la gente que está al lado de los productores, y en este caso las sociedades rurales, la FUCOFA, las entidades de base donde se nuclean los productores son el lugar lógico desde donde uno puede llevar este tipo de procesos. A su vez nosotros desde CRA podemos tener muchas sociedades rurales, y la Federación Agraria muchas filiales, pero el productor asocia a estas organizaciones con reclamos gremiales y no como lugar de difusión de tecnologías. Entonces, las instituciones como la FUCOFA, que están vistas como organismos sanitarios de los productores, que generan estrategias de sanidad y de producción, son las que en este caso nos sirven para llegar con las herramientas que el productor está buscando. Porque si lo dice la FUCOFA, lo dice la FUCOFA.
—Después del Programa de Seminarios que se ha realizado en la provincia, ¿cómo se imagina que se le puede dar continuidad a este trabajo?.
—Desde el Instituto lo que estamos pensando con otras provincias también, es hacer una segunda vuelta. Nos interesaría no perder el contacto con la gente, que no sientan que fue una reunión o un seminario y que hasta dentro de dos o tres años no volvemos. Que sientan que hay una segunda vuelta. Para eso habría que identificar si los temas siguen siendo los mismos. Estimo que no, porque aunque sea las estaciones cambiaron y las decisiones que hay que tomar son otras. Igualmente, me parece que mientras permanezca la sequía el manejo va a ser importante y se pueden empezar a planificar otras cosas. Por ejemplo, algo que es de largo plazo y que desde el Instituto estamos trabajando fuerte, es como hablamos, que los valores de los precios internacionales de la carne no han bajado como el resto de los commodities, y sin embargo la percepción de precio que tiene el productor es una porquería. En este trimestre se exportó más que el año pasado. El año pasado exportamos 1.800 millones de dólares en carne, fueron 700 millones de dólares más que en el año 2007 porque se exportaron menos kilos pero de más valor. Sin embargo, el productor no lo vio. Esa plata quedó en otro lado. Por eso, hay que ver cómo generamos estrategias desde lo privado para volver a tener un espacio en la discusión del precio. Hoy viene el frigorífico y dice que te va a comprar a un precio porque no puede exportar, sin embargo sí está exportando y más caro que antes. Entonces ahí hay un desfasage y hay que empezar a trabajar para ver cómo vencemos eso.
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